Mansfield Park
Mansfield Park —Yo no tengo que ordenarte nada, Henry; pero sé que te gustará más al final.
—¿No te digo que me gusta más al principio?
—Y además, la señorita Maria Bertram está prometida. Recuérdalo, hermano. Ella ya ha hecho su elección.
—SÃ, y por eso me gusta más. Una mujer prometida es siempre más atractiva que la que no lo está. Se siente satisfecha consigo misma. Ya no tiene preocupaciones, y piensa que puede ejercer sin recelo todos sus poderes de agradar. Todo está a salvo en una mujer prometida; no puede hacer ningún daño.
—Bueno, en cuanto a eso… el señor Rushworth es muy buena persona, y un gran partido para ella.
—Pero a la señorita Bertram le importa un comino: ésa es la opinión que tú tienes de tu amiga, que yo no comparto. Estoy convencido de que la señorita Bertram está muy unida al señor Rushworth. He podido verlo en sus ojos, cuando se hablaba de él. Pienso demasiado bien de la señorita Bertram para suponer que le darÃa su mano sin darle su corazón.
—Mary, ¿cómo vamos a domar a nuestro hermano?
—Creo que es mejor dejarle. No sirve de nada hablar con él. Al final le engañarán.
—Pero yo no quiero que le engañen. Yo no quiero que le embauquen; lo que quiero es que sea fiel y honesto.