Persuasión
Persuasión El capitán Wentworth no era hombre de fortuna. Es verdad que en su carrera la suerte lo había favorecido, pero nada había conservado, pues había gastado con liberalidad lo que con liberalidad había obtenido. Confiaba, sin embargo, en ser rico pronto. En la plenitud de su vida y lleno de entusiasmo, presentía que no tardaría en tener un barco y hallarse en situación de llegar a donde deseaba. Siempre había sido hombre de suerte, y seguiría siéndolo. Y expresaba esta certeza de modo tan entusiasta y vehemente, que a Anne le bastaba con ello. Pero Mrs. Russell no pensaba lo mismo del temperamento fogoso y las atrevidas fantasías de Wentworth. Sólo veía en ello la expresión de un carácter terco y peligroso, y si le gustaban muy poco las personas temerarias, las imprudentes la horrorizaban. En fin, que no veía con buenos ojos aquel compromiso.