Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —Recuerda, Elinor —le dijo—, cuán a menudo sir John se encarga de transportar nuestro correo. Estuvimos de acuerdo en que el secreto puede ser necesario, y debemos reconocer que no podrÃamos mantenerlo si la correspondencia de Willoughby y Marianne pasara por las manos de sir John.
Elinor no pudo negar la verdad de lo anterior e intentó encontrar allà motivo suficiente para el silencio de los jóvenes. Pero habÃa un método tan directo, tan sencillo y, en su opinión, tan fácil de adoptar para conocer el verdadero estado de las cosas y eliminar de una vez todo el misterio, que no pudo evitar sugerÃrselo a su madre.
—¿Por qué no le pregunta de inmediato a Marianne —le dijo— si está o no está comprometida con Willoughby? Viniendo de usted, su madre, y una madre tan dulce e indulgente, la pregunta no puede molestar. SerÃa consecuencia natural de su cariño por ella. Ella solÃa ser toda franqueza, y con usted de manera muy especial.