Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —No entiendo bien qué quiere decir con eso de interrumpirlos —dijo Elinor—; ustedes estaban en la misma habitación, ¿o no?
—¡Por supuesto que no! ¡Vaya, señorita Dashwood! ¿Acaso piensa que la gente se dice palabras de amor cuando hay alguien más presente? ¡Pero, cómo se le ocurre! Estoy segura de que usted sabe de eso mucho más que yo —dijo riendo de manera afectada—. No, no; estaban encerrados en la sala, y todo lo que oà fue sólo escuchando a través de la puerta.
—¡Cómo! —exclamó Elinor—. ¿Me ha estado repitiendo cosas de las que se enteró únicamente escuchando a través de la puerta? Lamento no haberlo sabido antes, pues de ninguna manera habrÃa aceptado que me comunicara pormenores de una conversación que usted misma no debÃa conocer. ¿Cómo pudo proceder tan mal con su hermana?
—¡Pero no! Qué problema va a haber con eso. Me limité a pararme junto a la puerta y a escuchar todo lo que podÃa. Y estoy segura de que Lucy habrÃa hecho lo mismo conmigo, porque hace uno o dos años, cuando Martha Sharpe y yo compartÃamos tantos secretos, ella no tenÃa empacho en esconderse en un armario, o tras la pantalla de la chimenea, para escuchar lo que conversábamos.