Sentido y sensibilidad
Sentido y sensibilidad —Pero puede que el maltrato de gente como usted y Marianne compense por el aprecio de lady Middleton y su madre. Si la alabanza de éstas es censura, la censura de ustedes puede ser alabanza; porque la falta de discernimiento de ellas no es mayor que los prejuicios e injusticia de ustedes.
—Cuando sale en defensa de su protegido, es hasta cáustica.
—Mi protegido, como usted lo llama, es un hombre sensato; y la sensatez siempre me será atractiva. SÃ, Marianne, incluso en un hombre entre los treinta y los cuarenta. Ha visto mucho del mundo, ha estado en el extranjero, ha leÃdo y tiene una cabeza que piensa. He encontrado que puede darme mucha información sobre diversos temas, y siempre ha respondido a mis preguntas con la diligencia que dan la buena educación y el buen carácter.
—Lo que significa —exclamó Marianne desdeñosamente— que te ha dicho que en las Indias Orientales el clima es cálido y que los mosquitos son una molestia.
—Me lo habrÃa dicho, no me cabe la menor duda, si yo lo hubiera preguntado; pero ocurre que son cosas de las cuales ya habÃa sido informada.
—Quizá —dijo Willoughby— sus observaciones se hayan ampliado a la existencia de nababs, mohúres[1] de oro y palanquines.