El rancho del crimen
El rancho del crimen —Tengo muchas cosas más importantes que hacer que darme un paseo hasta Hondo —contestó Pete—, pero le entregaré al comisario de Broken Arrow.
—¡No lo haga! —suplicó el preso.
—¿Por qué no? Es lo mismo para usted. El comisario verá la manera de enviarlo a Hondo.
—¡Lléveme a Hondo! —insistió el prisionero—. ¿No lo comprende¿? Asà cobrará el premio. Se ha ofrecido uno grande por mi captura. Me reclaman de allà por... asesinato. Creo que el premio vale la pena del viaje...
Pete hizo una mueca burlona.
—Hombre —dijo—, cuando las gentes a quienes no he conocido en mi vida me suplican que les haga un favor me dan ganas de soltar una carcajada. No se preocupe tanto porque yo cobre o no un premio. Tengo buenas razones para llevarle a Broken Arrow. Asà es que voy a llevarle a donde he dicho. Mire...
Pete se detuvo de pronto. HabÃa oÃdo un ruido casi imperceptible de unos pasos a su espalda. Un segundo después se encontraba luchando con un hombre corpulento cuyas manos rodeaban su garganta. Unos dientes, al clavarse en su muñeca derecha, le hicieron soltar el 45 que empuñaba.