El rancho del crimen
El rancho del crimen FANCY WELDRON
Pete Rice reconoció a aquel hombre que montaba el flaco caballejo pardo. Era Manden Weldron, el huésped del Slash C., que debido a su manera de vestir afectada, había merecido el remoquete de “Fancy” Weldron.
Anteriormente no se había fijado gran cosa en aquel tipo afeminado. Weldron le había parecido siempre uno de los huéspedes de pago menos interesantes. No tenía ninguna de las particularidades del enclenque Elbert Vaughn, o del malhumorado Orvin Reynal.
La única cosa notable de Weldron había sido su enfermedad física que le obligaba a llevar un brazo en cabestrillo. Había alegado padecer una prolongada enfermedad en la piel, que le obligaba a llevar la mano defendida contra todo roce posible.
Los penetrantes ojos de Pete Rice taladraron materialmente al solitario jinete de parte a parte. Veía a Weldron ahora de perfil. La nariz era ganchuda y la boca cruel. Weldron, además, parecía adoptar aquella noche una actitud furtiva, mirando recelosamente a un lado y a otro.
Era indudable que Weldron estaba desempeñando alguna misión secreta y deseaba que nadie pudiera verle. ¿Por qué?
