El rancho del crimen
El rancho del crimen Pensó en su madre. Ella no creerÃa jamás tamaña atrocidad. SufrirÃa una agonÃa indecible. VivirÃa mil muertes bajo el peso de la terrible ignominia caÃda sobre el honrado nombre de los Rice. La desgracia acabarÃa por matarla. Y, en cierto modo, pensaba también en Virginia Calvert. ¿CreerÃa Virginia en su inocencia? No le conocÃa de antiguo. ¿CreerÃa que toda su actividad en Broken Arrow era sólo para disimular sus otras actividades criminales?
Pensó también en sus comisarios, a quienes iban a quitarles la vida por una maquinación infame.
—Bueno, ¿qué es lo que piensa usted hacer en este caso? —preguntó Pete.
—Mis planes son llevármelos a ustedes de esta ciudad en el tren de las cinco. No quiero que estén ustedes aquà cuando los bebedores se hayan hartado de vino en las tabernas. Están demasiado soliviantados contra ustedes. En manera alguna quiero que perezcan ustedes de una manera ilegal... linchados por la plebe. Tendrán ustedes el fin que se merecen, pero quiero que no puedan negar la evidencia de su culpabilidad. Serán ahorcados... los tres.
Miró su reloj para ver qué hora era y continuó: