El rancho del crimen
El rancho del crimen —Perfectamente —contestó Early.
—Dé un paso adelante y repita lo que le he enseñado.
El trabajador gritĂł con voz clara:
—“¡Cortadles la retirada! ¡Es muy fácil! ¡Si no acabáis con ellos, jamás podremos nosotros volver a la Quebrada del Buitre! ¡Rellenad esas mollejas de plomo! ¡No dejéis a uno vivo para que pueda contarlo!”
—¿Ha oĂdo usted eso, Randolph? —preguntĂł Early.
—SĂ, señor.
—¿Era esa una de las voces?
—No, señor. ¡Positivamente, no!
El capitán llamó a otro de los trabajadores y le hizo repetir las mismas palabras.
—¿Es esta una de las voces, Randolph?
—No, señor. No se parece en nada.
A un gesto de Early un tercer trabajador hizo lo que los anteriores, y al final de la experiencia Randolph asegurĂł que ninguna de las voces de aquellos hombres era la que oyera la noche anterior.
El capitán Early señaló ahora a Pistol Pete Rice y le dijo:
—Repita usted esas palabras.
Pete no podĂa negarse a la experiencia y repitiĂł:
—¡Cortadles la retirada! ¡Es muy fácil! ¡Si no acabáis con ellos jamás podremos volver nosotros a la Quebrada del Buitre! ¡Rellenad esas mollejas!.