El rancho del crimen
El rancho del crimen Se oyó el disparo de un rifle desde la cresta de la pared de la cárcel, pero los fugitivos están ya lo suficiente lejos para no ser alcanzados por las balas. Por unos instantes se oyó el ruido de cascos de caballos que iniciaban la persecución, pero fue apagándose poco a poco.
Los comisarios y sus acompañantes se apartaron de la carretera y siguieron galopando entre la maleza y los matorrales de mezquite. No acortaron ni un segundo su galope desenfrenado, pero por primera vez cambiaron algunas palabras.
—Contaba con usted, Johnny. No le había olvidado, viejo camarada.
—Todo ha ido divinamente —contestó Johnny Boot—, mucho mejor que lo que esperábamos.
—Así lo esperaba —contestó Pete—, pues conozco perfectamente las cárceles de partido. No había olvidado que el techo de esa en que estábamos nosotros estaba formado por vigas completamente podridas.
Cuando ya se encontraron fuera de peligro, Pete explicó lo ocurrido a sus dos comisarios. Se había valido del leal carcelero de Ellsworth Junction para enviar un mensaje a Johnny Boot y Slapjack Kerlew, los dos valientes cowboys que fueron despedidos por el capataz Luke McCarron del rancho de Slash C.