El trasgo del desierto
El trasgo del desierto Tomás Buckland era una especie de institución, va en la comarca del San Saba. Nacido pobre, habÃa logrado conquistar la riqueza y el poder. SeguÃa siendo ambicioso en cuanto al dinero se referÃa. «¡Me quedo con él», habÃa dicho al enseñarle Pete los billetes hallados en el rancho de Smith.
Mentalmente, aun le parecÃa ver el semblante del viejo Buckland: los ojos casi tan fijos como los de un reptil; la nariz aguileña que parecÃa formada para destrozar su presa; la boca dura y la mandÃbula de granito. Aquel rostro indicaba implacabilidad y poder; tal vez crueldad también.
Sin embargo, a pesar de todo lo que se quejaba el banquero de la locura de su hijo, Pete Rice se daba cuenta de que el viejo sentÃa un verdadero afecto por el elegante Standish, su hijo huérfano de madre, su único heredero.
¡Hallándose ya en los últimos años de su vida, ¿habrÃa decidido reunir más dinero, honradamente o por cualquier otro procedimiento, para el Buckland que quedaba?
¿Por qué se habÃan hallado ausentes los Buckland cuando se efectuó el asalto? ¿Por qué no habÃan regresado más pronto? Y... ¿ocultaba Standish tras su aspecto de aburrimiento una codicia semejante a la de su padre?