Los campesinos
Los campesinos —Pero todos sabemos que es usted un goloso, ¿y qué tiene que ver todo lo que dice con que haya vendido sus efectos? Los ha vendido porque los ha vendido; ya es usted mayorcito —prosiguió Tonsard dando golpecitos en las rodillas del viejo—. Venga, haga honor a mis barricas, rocÃese con vino el gaznate. El padre de la señora Tonsard tiene derecho a ello, y siempre será mejor esto que llevar su dinero a Socquard.
—Y pensar que hace quince años que hace bailar a la gente en el TÃvoli, sin que haya podido enterarse del secreto del vino cocido de Socquart, usted que se las da de tan listo —dijo la hija a su padre—. Bien sabe usted que si nosotros estuviéramos en posesión de ese secreto nos harÃamos tan ricos como Rigou.