Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador En el muelle le esperaba el hijo de la señora Toledano y el dependiente principal del banquero Benolié.
Le llevaron a casa de un judÃo, que le cedió un gabinete muy bonito, y le dieron una carta de residencia del Estado Mayor de la plaza.
El señor Benolié era rico, banquero de mucha influencia, y vivÃa muy en grande en una casa a la inglesa.
Se presentó a él, le trató muy amablemente y le dijo que fuera a su casa cuando le pareciera.
Un dÃa que estaba en su gabinete tendido en el sofá divagando, apareció el banquero.
Empezaron a hablar, y Aviraneta le contó brevemente sus andanzas de guerrillero y de conspirador, y como vio que le interesaban dio detalles y más detalles.
El señor Benolié se quedó asombrado.
—¡Pero usted ha vivido de esa manera! —exclamó varias veces.
—SÃ.
—¡Es extraordinario! Yo tenÃa otra idea de los guerrilleros. ¿Y para qué ha vivido usted asÃ? ¿Ha ganado usted mucho con eso?
—Nada. El poco dinero que tenÃa lo he perdido.
—¡Qué absurdo! Con ese esfuerzo se hubiera usted hecho rico en el comercio.
—Quizá. No me interesa el comercio.