Aviraneta o la vida de un conspirador

Aviraneta o la vida de un conspirador

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Berroa y Aviraneta dormían en un mismo cuarto en casa de Troncoso; el calor era sofocante y los mosquitos no les dejaban en paz, a pesar de los mosquiteros. Un día se le ocurrió a Berroa abrir de noche la ventana para aliviarse del calor. Este repentino tránsito del excesivo calor al frío dejó pasmado a don Eugenio —era lo que creía él—, y por la mañana se levantó con gran dolor de cabeza y terrible ardor en el estómago.

Salió a la calle después de haber tomado crémor tártaro, y un amigo le dijo:

—Vaya su merced a casa, porque está atacado del mal.

—¿En qué lo conoce? —preguntó don Eugenio.

—En que la cara se le va poniendo amoratada y las orejas encarnadas. Vuesa merced está atacado del vómito.

Gracias a un excesivo cuidado, logró Aviraneta escapar de la muerte al cabo de varios días de cama, no bebiendo más que agua con tamarindo y tazas de atole, que era lo único que acostumbraban a tomar en la convalecencia del vómito.

Con este régimen riguroso consiguió ponerse bueno; pero dijo a su patrón que le hacía falta para restablecerse del todo mudar de aires una temporada, y decidieron que fuera a pasar unos días a su pueblo, Tlacotalpam, situado a cuatro o cinco leguas de Alvarado, a orillas del río Mariposas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker