Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador EL PRIMO BERROA
UNA mañana se presentó el coronel Vázquez casi llorando en el barracón que servía de almacén a Aviraneta. Se lamentaba de lo mal que le trataban en el artículo de un periódico, de los insultos que le dirigían.
Los instigadores de estas manifestaciones eran el comandante general del Estado de Veracruz y el general Santa Ana, que residía en su hacienda de Manga de Clavo, hinchado de ambición y de rabia por no ser presidente de la República mejicana.
Vázquez estaba muy acalorado; Aviraneta intentaba calmarle, diciéndole que ningún mejicano sensato haría caso de aquellos insultos.
Por fin, Vázquez dijo que había oído decir que don Eugenio escribía mejor que sus detractores, y que le suplicaba redactara una contestación al artículo.
Aviraneta, después de algunas objeciones, escribió un artículo moderado, pero muy enérgico.
Era preciso ir a imprimirlo a Jalapa, porque las imprentas de Veracruz estaban abandonadas y fuera de uso. Por fin, consiguieron imprimirlo en el mismo Alvarado, con gran satisfacción de Vázquez, que lo repartió entre todos sus amigos…
Como la venta del vino comprado por Ibargoyen iba muy despacio, decidieron hacer una expedición a Córdoba, Orizaba y pueblos de su inmediación.