Aviraneta o la vida de un conspirador

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Después de encargar los modelos de las puntas de lanza y de las sillas vaqueras, volvió Sanabria a Veracruz con la bendición del padre Bringas, que le puso al cuello un escapulario con varias reliquias.

Se mandó un emisario a Nueva York con los modelos de los hierros de lanza y sillas vaqueras, para que Peter Armony se encargara de su construcción. Otro salió para La Habana a verse con los españoles de allá, para sacar el mayor número de zambos de los que habían emigrado a aquella isla con el general Morales y otros jefes españoles. De esta última comisión se encargó a un fraile franciscano que se trasladaba al convento de San Francisco, de La Habana.

A los pocos días tuvieron aviso los conspiradores de Nueva Orleáns que los emisarios habían cumplido sus misiones; Peter Armony dijo que en pocos días estaría todo listo.

En esto se supo en Nueva Orleáns que había salido el almirante mejicano Porter con su escuadra para la ensenada de San Bernardo. Había gran alboroto en periódicos y círculos por creerse inminente una declaración de guerra entre Méjico y los Estados Unidos. Estos, por su parte, enviaron en observación dos corbetas de guerra.


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