Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Se marchó don Lorenzo de Alzate, y por la noche dijo don Eugenio en la fonda que iba a ir a San Sebastián. Los dos jóvenes amigos pretendieron acompañarle, pero Aviraneta escogió a Ochoa, por saber este hablar en vascuence. Por la mañana mandó don Eugenio a su amigo Beúnza aparejar un cochecillo, y montaron Ochoa y él. Al mediodía llegaron a Behobia. Pasaron la tarde en una taberna de Behobia de Francia, y, después de cenar, se embarcaron en la barca de otro amigo de Aviraneta, y pasaron a la otra orilla y desembarcaron cerca del caserío Chapartiena.
Durmieron allí hasta medianoche, y entonces Ochoa y él se vistieron con elásticas azules viejas que les proporcionaron, y unciendo dos parejas de bueyes a dos carros de carbón, uno delante del otro, comenzaron a marchar camino de Irún, y después a San Sebastián.
No les ocurrió ningún percance por el camino. Entraron por la puerta de Tierra y descargaron su carbón siguiendo las instrucciones que les habían dado.
Al anochecer, Aviraneta se presentó en casa de su primo Alzate, que se quedó asombrado al verle.