Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador LA MATANZA DE FRAILES
A principios de julio comenzó a extenderse el cólera en Madrid. En un pueblo poco limpio, la enfermedad produjo gran estrago. Se decidió Aviraneta a no salir de casa más que lo necesario para no presenciar horribles escenas.
En Madrid, la epidemia había desarrollado un individualismo terrible: el que podía se escapaba; el que no, se metía en un rincón.
Un día de julio, el 17, en que hacía calor horrible, Aviraneta salió de casa a curiosear.
Se cruzó varias veces con curas llevando el Viático a las casas de los moribundos y con carromatos cargados de cadáveres, pues no había bastantes coches fúnebres en la ciudad; tantas eran las defunciones. En la Puerta del Sol vio Aviraneta gente de mal aspecto formando grupos que hablaban y vociferaban. Se acercó a los corrillos, y oyó que decían que había habido muchos muertos por el cólera aquella mañana. Otros hablaban de la insurrección carlista, que se corría por España como reguero de pólvora. Supuso que estas noticias serían la causa de la agitación de la multitud, y avanzó a la plaza Mayor. Desde aquí, calle de Toledo abajo, formaba un batallón de milicianos.
—¿Qué pasa? —preguntó Aviraneta a un sargento de urbanos.