Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador DE AGENTE DEL GOBIERNO LIBERAL
ESTABA Aviraneta en Madrid, escondido, porque le perseguía el Gobierno de Mendizábal. Vivía oscuramente, llevando las cuentas de un ferretero de la calle de los Estudios, cuando, a fines de mayo, se comenzó a hablar de la expedición real de los carlistas. Aviraneta había tenido que recurrir varias veces a su amigo don José María Cambronero, jefe de una de las secciones del Ministerio de la Gobernación, para parar los golpes de la policía, que le molestaba constantemente.
Una noche, al volver a su casa, encontró una tarjeta de Cambronero en la cual le decía que fuera a verle a su oficina.
Fue, le acogió amablemente y le hizo pasar al despacho del ministro, don Pío Pita Pizarro. El ministro le dijo que se habían interceptado unas cartas escritas desde Bayona, en las que se hablaba de un gran complot carlista que tenía por objeto sublevar la Mancha, Andalucía y los presidios de África.
Pita Pizarro le preguntó si querría encargarse de este asunto y de estudiar la manera de hacer abortar la conspiración. En principio, Aviraneta aceptó, no sin hacer varias observaciones. A los cuatro o cinco días, un palaciego amigo de Aviraneta, Fidalgo, fue a buscarle a casa, le llevó al Palacio Real y le presentó a la reina.