Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Así como Maroto aparecía a la cabeza de una facción carlista, Espartero, por entonces, era jefe adicto a la reina gobernadora, y dentro de las filas liberales no estaba afiliado ni a los moderados ni a los progresistas.
Los dos partidos cristinos se hallaban sin jefe militar; el moderado, por la emigración del general Córdoba; el progresista, porque no lo tenía desde la muerte del general Mina.
Los progresistas pensaron un momento en hacer su jefe militar a Narváez, y le favorecieron escandalosamente cuando postergaron sin motivo a Alaix y a Rodil, que eran amigos de Espartero.
Narváez no correspondió al favor de los progresistas, y después del movimiento de Sevilla se alió con los moderados, y tuvo que escapar de España.
Aviraneta afirmaba que los motines militares que estallaron en esta época fueron dirigidos por los progresistas y por la masonería escocesa, que quería desacreditar a Espartero, porque temían que un general, al parecer moderado, acabara la guerra con éxito y pudiera erigirse en dictador.