Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador
Un día de invierno citó Aviraneta a algunos amigos para que fueran a su casa después de comer. Pasaron al despacho pequeño de la casa de huéspedes, y allí se encontraron don Lorenzo Alzate y don Domingo Orbegozo, de San Sebastián.
Hablaron de la guerra, y después Aviraneta explicó el proyecto que había madurado.
Dio varias noticias de la marcha y situación de los ejércitos, y concluyó diciendo:
—Yo, que he leído cuantos folletos y artículos hablan de la vida de Don Carlos y que conozco Guipúzcoa, he sabido con asombro que el pretendiente se queda casi solo en Azcoitia, cuando sus tropas se alejan para luchar con los liberales. Azcoitia está relativamente cerca del mar, a una distancia de un par de horas de marcha para un buen andarín; un golpe de mano rápido me parece posible. Yo creo que es fácil apoderarse del pretendiente. ¿Qué les parece a ustedes?
Alzate y Orbegozo callaron un momento.
—La verdad es que en principio no parece difícil el proyecto —dijo Alzate.
Después de discutir quedaron de acuerdo; contemplaron un plano de la costa del Depósito Hidrográfico de Madrid, que sacó Aviraneta, y cada vez les pareció que la tentativa era más lógica y más factible. Alzate y Orbegozo se fueron a San Sebastián dispuestos a trabajar en el proyecto.