Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Gamboa le contestó que sÃ, pero que no respondÃa de que Espartero lo aceptase.
Aviraneta fue a la fonda, se metió en su cuarto, y estuvo largo tiempo dando vueltas arriba y abajo, pensando y cavilando.
«Espartero no aceptará mi plan —se dijo—. Si lo acepta, nadie querrá creer que yo lo haya preparado. Si se tratara de un hecho leÃdo en una historia y ocurrido hace doscientos años, les parecerÃa natural y lógico; pero de una cosa actual, dudan. Pero esto es lo de menos. Vamos a trabajar, a poner en claro las ideas».
Estuvo largo rato estudiando el mapa de Navarra y de Guipúzcoa; hizo dos o tres itinerarios, escribió varios borradores explicando su plan, compulsando los datos, y se acostó después.
Al levantarse se vistió, leyó sus borradores, hizo un rápido resumen y fue inmediatamente al Consulado.
El plan no tenÃa más que una página. Se trataba del movimiento que, según Aviraneta, debÃa hacer el ejército liberal. Este movimiento consistÃa en un avance, a marchas forzadas, desde Tolosa y Vergara a la orilla del Bidasoa y al valle del Baztán, por diferentes puntos.
Don Eugenio leyó su cuartilla al cónsul, y explicó el movimiento militar que debÃa hacerse, en el mapa, calculando las distancias de pueblo a pueblo y las probabilidades de aprovisionamiento.