Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Gamboa oyó la explicación un tanto preocupado, asintiendo la mayorÃa de las veces.
—Indudablemente —parecÃa pensar por su expresión y su actitud—, este es un hombre de gran talento natural.
Al concluir sus explicaciones, Aviraneta dijo:
—Yo creo, amigo Gamboa, que usted, que ha podido comprobar cómo el Simancas ha encendido la guerra intestina entre los carlistas y ha presenciado otros hechos creados por mÃ, verá usted este plan como una cosa factible. Yo pienso que está bien concebido, que es el único que se puede emplear en este momento y que debe usted enviárselo al general Espartero para que lo examine.
Estuvo largo rato en el Consulado, y vio cómo Gamboa enviaba el plan con un correo a España.
La sequedad de Gamboa se convirtió durante los dÃas sucesivos en amabilidad, y más cuando vio, con sorpresa, que Espartero, por coincidencia o por haber leÃdo el plan que le habÃan mandado desde Bayona, siguió punto por punto las indicaciones de Aviraneta.
Gamboa dijo a don Eugenio que iba a mandar al Gobierno una comunicación especificando sus aciertos y sus méritos; pero luego la aplazó, y a lo último no la hizo.