Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Aviraneta le preguntó lo que deseaba saber, y el barón le dijo que no sabía más sino que el conde de Parcent, protector de su amiga Fanny, estaba intrigando en nombre del infante Don Francisco; que el negocio era muy delicado por andar en él Luis Felipe, por intereses de familia, y que si le interesaba se enteraría mejor por un amigo que tenía relaciones con la alta política.
A los seis días apareció el barón en casa de don Eugenio, y le llevó de paseo en una elegante carretela. Hablaron por el camino, y el barón le dijo que había trabajos ocultos a favor del infante Don Francisco de Paula para que las Cortes de España le nombraran corregente en unión de la reina Cristina y para que se concertara el matrimonio de su hijo mayor con la reina Isabel.
El plan estaba en sus comienzos, pero se trabajaba sin descanso, y los organizadores sólo aguardaban a que sucediera en España un gran acontecimiento político para realizar el proyecto.
A don Eugenio, ya con estos hilos en la mano, sólo le faltaba una persona de talento para meterla en el seno de la conspiración y enterarse de todos sus pormenores.
En París estaba Valdés, a quien Aviraneta pagaba por orden de Pita Pizarro, y en Bayona tenía a García Orejón, pero ninguno de estos dos sujetos inspiraba confianza a don Eugenio.