Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Se había propuesto prolongar su estancia en París para desentrañar los trabajos de los franciscanistas; pero por indicaciones del Gobierno francés y la Embajada, tuvo que marcharse precipitadamente a Tolosa a mediados de mayo.
En junio de 1840 emprendieron los reyes un viaje a Barcelona. Aviraneta, desde Tolosa, seguía los hilos de las tramas contra la reina gobernadora.
A principios de agosto de aquel año, un agente de Aviraneta que residía en París arrancó el verdadero secreto del plan que se tramaba contra la reina, y se lo escribió a don Eugenio con todos sus pormenores. Este lo tradujo, y se lo envió a Pita Pizarro.
Tenía Aviraneta un amigo, joven literato, redactor principal del periódico El Centinela de los Pirineos, que en otra ocasión le había servido ayudándole a descubrir quién mandaba noticias secretas desde los Ministerios de Madrid a los periódicos de Bayona. Era este un protegido de Pita Pizarro, que se llamaba J. Bosque, empleado en el Ministerio de Hacienda.
El periodista francés amigo de Aviraneta se llamaba René de Baissac, y a este se dirigió don Eugenio para que fuera en su lugar a París, ya que él no podía ir en persona a enterarse de lo que allí se tramaba.
René de Baissac llegó a París, y fue muy bien recibido por los amigos de Fanny, a quien don Eugenio pidió cartas de recomendación.