Camino de perfeccion
Camino de perfeccion La hermana Desamparados, al notar el movimiento, indicó con los ojos a Fernando algo como una señal de alarma. Entonces, de pronto, Ossorio vio levantarse a la otra monja, una vieja negruzca de cara terrosa, y acercarse a la reja con una expresión tan terrible en la mirada, que quedó perplejo. A pesar de esta perplejidad, tuvo tiempo para meter la mano entre las rejas y recoger la carta. Después miró tranquilamente a la vieja, que parecía un espectro, una cara de loca, alucinada y furiosa, y, volviéndose hacia la puerta, huyó con rapidez.
Al día siguiente, Fernando ya no vio a la hermana Desamparados, y en los días posteriores, tampoco. A veces, el armónium cantaba, y en sus notas creía ver Fernando las quejas de aquella mujer de la cara pálida, de los ojos negros llenos de fuego y de pasión.