Camino de perfeccion

Camino de perfeccion

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Oyó cómo se cerraban las puertas de los cuartos; vio que se apagaba la luz.

Al poco rato, Adela paso por el corredor a su cuarto. Luego de esto, Fernando, sin zapatos, salió de su alcoba. Recorrió el pasillo, llegó a la cocina y empezó a subir la escalera.

Llegó al descansillo del cuarto de la muchacha. La alcoba era muy pequeña, y tenía un ventanillo alto, que daba a la escalera.

Por él vio Fernando a la muchacha, que se persignaba y rezaba ante un altarillo formado por una virgen de yeso, puesta sobre una columna, encima de una cómoda grande y antigua. Fernando, que en su turbación discurría con frialdad, pensó:

—Reza con fe. Esperemos.

La muchacha comenzó a desnudarse, mirando de vez en cuando hacia la puerta. Se veía que estaba intranquila. A veces miraba al vacío.

De pronto, la mirada de los dos debió cruzarse. Fernando, sin pensar ya en nada, se acercó a la puerta y empujó. Estaba cerrada.

—¿Quién? —dijo ella, con voz ahogada.

—Yo; abre —contestó Fernando.

La puerta cedió.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker