Camino de perfeccion

Camino de perfeccion

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Estaban, además de estos, un militar, también pariente de Fernando, y dos chicos altos, jóvenes, vestidos de negro, hijos del marqués: uno, el menor, serio y grave; el otro, movedizo y alegre. En medio de todos ellos se hallaba el administrador del tío abuelo, hombre triste, de barba negra y hablar meloso, por el cual en aquel momento sentían todos los parientes extraordinario cariño. Después de ver que gran parte de la fortuna se llevaba la niña de la pelandusca se trataba de salvar de la ruina un almacén de aceites que había puesto el tío para dar salida al de sus olivares andaluces, y una casa de préstamos. Pero aparecía que el almacén, que estaba a nombre del administrador, tenía deudas. ¡Pero si no se comprendían aquellas deudas!

El administrador dijo que se había vendido mucho más aceite de lo que daban los olivares del señor y se habla recurrido a otros cosecheros.

—¿De manera que eso podría ser un buen negocio? —preguntó el marqués.

—Si; llevándolo bien es un gran negocio.

—El marqués miró al administrador fijamente.

—¿Pero qué hacía el tío con ese dinero? —murmuró el hombre-pez.

El administrador sonrió discretamente y torció la cabeza con resignación.

El odio se acentuó en contra de Nini, de la grandísima pelandusca que arruinaba a la familia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker