Camino de perfeccion
Camino de perfeccion Fernando apenas conocÃa a sus primos, pero le parecieron alegres y desenvueltos.
—Y vosotros, ¿le conocéis a ella? —le preguntó.
—¿A quién, a Nini? Si, hombre.
—¿Y qué tal es?
—Más bonita que el mundo —contestó el más joven—. Y no creas, que le querÃa al tÃo. La última vez que les vi juntos fue en el Romea. Estaban los dos en un palco; yo estaba en otro con una amiga… Bailaba la bella MartÃnez, y cuando terminó de bailar, Nini, que es amiga de la MartÃnez, la echó al escenario un ramillete de flores.
—¿Y sabe ella que se ha muerto el tÃo?
—SÃ. ¡Bah!
—¿Pero no te han dicho lo que ha ocurrido?
—No.
—Pues que ha mandado una corona de flores naturales, y estaba puesta en el cuarto, cuando se enteran que es de ella, y se indignan todas las señoras, y va papá y dice que aquel atrevimiento no se puede soportar, y coge la corona y la echa a un cuarto oscuro. Ya le he dicho yo a papá cuatro cosas para que no vuelva a hacer tonterÃas.
—¿Vamos a dar una vuelta? —preguntó uno de ellos—. El coche de mamá debe estar abajo. Volveremos al anochecer.