Camino de perfeccion
Camino de perfeccion Por una callejuela próxima a San Francisco el Grande salieron cerca de la plaza de la Cebada, y bajando por la calle de Toledo, pasaron por la puerta del mismo nombre. Antes de llegar al puente oyeron gritos y sonidos de cencerros. TraÃan las reses al Matadero. Fernando y Ulloa se acercaron al centro de la carretera.
—¡Eh! ¡Fuera de ahÃ! —les gritó un hombre con gorra de pelo que corrÃa enarbolando un garrote.
—¿Y si no nos da la gana? —preguntó Ulloa.
—Maldita sea la… —exclamó el hombre de la gorra.
—¿A que le pego un palo a este tÃo? —murmuró Ulloa.
—¡Eh!, ¡eh!, ¡fuera!, ¡fuera! —gritaron desde lejos.
Fernando hizo retroceder a su amigo; el hombre de la gorra echó a correr con el garrote al hombro y comenzaron a pasar las reses saltando, galopando, como una ola gigante.
Detrás del ganado venÃan tres garrochistas a caballo. Ya cerca del Matadero, los jinetes gritaron, se encabritaron los caballos y todo el tropel de reses desapareció en un momento.
La noche estaba sombrÃa; el cielo, con grandes nubarrones, por entre los cuales se filtraba de vez en cuando un rayo blanco y plateado de luna.