Camino de perfeccion
Camino de perfeccion ¡QuĂ© hermoso poema el del cadáver del obispo en aquel campo tranquilo! EstarĂa allá abajo con su mitra y sus ornamentos y su báculo, arrullado por el murmullo de la fuente. Primero, cuando lo enterraran, empezarĂa a pudrirse poco a poco: hoy se le nublarĂa un ojo, y empezarĂan a nadar los gusanos por los jugos vĂtreos; luego el cerebro se le irĂa reblandeciendo, los humores correrĂan de una parte del cuerpo a otra y los gases harĂan reventar en llagas la piel: y en aquellas carnes podridas y deshechas correrĂan las larvas alegremente…
Un dĂa comenzarĂa a filtrarse la lluvia y a llevar con ella substancia orgánica, y al pasar por la tierra aquella substancia se limpiarĂa, se purificarĂa, nacerĂan junto a la tumba hierbas verdes, frescas, y el pus de las Ăşlceras brillarĂa en las blancas corolas de las flores.
Otro dĂa esas hierbas frescas, esas corolas blancas darĂan su substancia al aire y se evaporarĂa esta para depositarse en una nube…
¡QuĂ© hermoso poema el del cadáver del obispo en el campo tranquilo! ¡QuĂ© alegrĂa la de los átomos al romper la forma que les aprisionaba, al fundirse con jĂşbilo en la nebulosa del infinito, en la senda del misterio donde todo se pierde!