La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Saludé por entonces a la señora romántica dos veces, y la última vez estuve hablando con ella. TenÃa una voz de teatro. Luego pasó algún tiempo, y cuando volvà a ver a la señora, la encontré acompañada de una muchacha joven, elegante y de buen aspecto.
Unos dÃas después estaba sentado en un banco de un paseo paralelo al de Coches, que creo que se llama paseo de Cuba, cuando se me acercaron la señora y la señorita, y yo me levanté para saludarlas.
La muchacha era sobrina de la dama. Un tipo de mujer perfilada, rubia, de ojos claros. La señora me presentó a ella. Me dijo que se llamaba Conchita y que tenÃa pasión por la literatura.
—¿Escribe usted? —le pregunté.
—SÃ, pero poco. Ahora, la verdad, me gustarÃa dedicarme al teatro.
—¿A escribir comedias o a representarlas?
—A representarlas.
—Para eso habrá que estudiar el oficio, naturalmente.
—SÃ, claro es.
—Yo no sé si habrá aquà actualmente buenos profesores de declamación.
—Yo, tampoco. También me gustarÃa ensayar el cinematógrafo.
—Se comprende. Un éxito en el cine, y ya está la vida resuelta.