La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Creo que, primeramente, habría que saber deslindar, si no con absoluta, con relativa exactitud, dónde empieza el hombre de genio y qué caracteres le separan del hombre de talento. Esto sería lo principal. Después de hacer este deslinde, habría que ir estudiando uno por uno los tipos extraordinarios que ha tenido la humanidad, y quedar en parte de acuerdo en quiénes son los que forman esta primera categoría de hombres en todos los países.
La diferencia entre el talento y el genio parece que viene de una confusión, de una idea romántica. La idea de genio, evidentemente, es moderna, y no tiene ninguna precisión. Un hombre de talento, con una cultura pequeña, da más fácilmente la impresión de ser más genial que un hombre de talento muy culto. En este último parece que todo en él es estudio y conocimiento, y en el otro, todo espontáneo; pero, seguramente, no hay tal.
El uno toma los motivos en la calle, usa materiales vulgares; el otro, los adquiere en libros raros. El lector no sabe a qué atenerse.
Cuando el hombre de talento claro se desvía en su especialidad antigua y entra en una zona de erudición, parece que se convierte en vulgar.
Se comprende que un poeta popular conviene que sepa poco. Si sabe mucho, está expuesto a marcharse por caminos extraviados que no le llevarán a ninguna parte.