La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo La misma Inglaterra, la alegre Inglaterra, tiende a dejar su humorismo, un poco bárbaro, y a ser en su literatura protocolar y cultivadora del lugar común elegante.
En Francia también se nota un descenso de la alegría, y en España y en Italia, lo mismo. La política ha influido mucho, y, naturalmente, la guerra. Las dos tendencias modernas, comunismo y fascismo, son tristes, tan lúgubres, tan verdaderamente siniestras, que matan la alegría en todas partes.
Esta frase de Horacio se puede poner al margen de todas las actitudes de nuestro tiempo: «Post equitem sedet atra cura» («La negra inquietud se siente detrás del jinete»).
Ya los estudiantes no podrían cantar la grotesca canción de los colegiales alemanes, cuya primera estrofa decía: «Gaudeamus igitur; juvenes dum sumus?» («Alegrémonos, por tanto, ¿no somos jóvenes?»).
Y la última con esta imprecación: «Pereat tristitia,pereat osores!» («Acabe la tristeza, acaben los cuidados»).
Es difícil ya la alegría. El mundo se va haciendo cada vez más plúmbeo y más triste.
Voltaire decía: «Si no hubiera tenido el amor del trabajo y de la alegría, hace mucho tiempo que hubiera muerto de desesperación».