La intuicion y el estilo
La intuicion y el estilo Los Ensayos, de Montaigne; los Pensamientos, de Pascal, o las Máximas, de La Rochefoucauld, que están inspiradas en gran parte en las obras antiguas, tienen el atractivo del carácter que le dan sus autores, y eso no es sólo el pensamiento ni la forma. Eso no tiene nada que ver con el estilo en el sentido flaubertiano de trabajo.
El idioma es como un rÃo, que toma de aquà y de allá nuevas corrientes.
Yo no sé si le admiro más o no; pero casi siempre busco al hombre capaz de hablar de una manera interesante, más que al que escribe. Me refiero al que habla en la conversación, no al que discursea. Yo comprendo que lo de Ortega y Gasset está bien; pero prefiero con mucho oÃrle hablar que leerle. También preferÃa oÃrle a Galdós que leerle, porque Galdós contaba en la conversación lo que no le parecÃa prudente contar en los libros. Ahora, que al último de su vida iba siempre acompañado, y no era fácil que hablase con libertad.
A mÃ, al menos, el que me intente demostrar que el verdadero trozo del rÃo es éste, y no es el otro, no me convencerá. Yo he oÃdo decir a algunos: «El Rin, entre Basilea y Colonia, es el Rin de verdad; pero cuando entra en Holanda, ya no es nada». El rÃo perderá la unidad al dividirse en canales; pero esto no quita para que sea el mismo Rin.