La nave de los locos
La nave de los locos LAS HABILIDADES DE OLLARRA
OLLARRA se manifestó, como compañero de viaje, de muchos recursos, a veces de felices ocurrencias; pero, en general, de genio sombrío y malhumorado. Todos sus conocimientos venían de la propia fuente de la Naturaleza, sin pasar por libros. Sacaba de su boca alternativamente chirridos de lechuza y batir de alas de este pájaro crepuscular, lamentos de búhos, ladridos de perros y cantos de tordos, de ruiseñores y petirrojos. Imitaba todo con perfección. Silbaba también admirablemente aires campesinos, a los que añadía florituras complicadas.
Su canción favorita era una canción, en patuá gascón, que comenzaba así:
Six sous costaren,
six sous costaren les esclós.
Esta canción de melodía romántica y de letra ordinaria y vulgar, le gustaba a Ollarra, porque, sin duda, satisfacía al mismo tiempo su sentido musical poético y su instinto de ironía brutal y salvaje. Este gusto por tal mezcla es frecuente entre los vascos. Parece que la canción así llena como dos departamentos del espíritu: uno, el ansia romántica de vaguedad, y el otro, el instinto grosero de sátira y de burla.