La ruta del aventurero
La ruta del aventurero —No —le dije yo, y le pegué un puñetazo en la barba que lo tumbé al suelo, derribando una silla y la mesa.
Las dos panteras se escondieron en un rincĂłn asustadas.
Antes de que el domador pudiera levantarse, abrĂ el cuarto, salĂ al patio y de aquĂ al camino. CrucĂ© la aldea y fui andando hasta que se hizo de dĂa. Estaba a poca distancia de Pau; lleguĂ© a esta ciudad, entrĂ© en una posada, me lavĂ©, me puse mi traje de señor y metĂ el otro en el morral. PreguntĂ© cĂłmo podrĂa salir para Bayona. Me indicaron el punto donde partĂan las diligencias, y me encaminĂ© hacia Ă©l con el morral convertido en maleta.