La ruta del aventurero
La ruta del aventurero —Y ¿quién era ese hombre?
—Es uno de los tipos más revoltosos de la época. Se llama Aviraneta, y ha sido el brazo derecho del Empecinado.
—Ahora que me habla usted del Empecinado, recuerdo a este Aviraneta. Le he visto una vez con el general en el café de La Fontana de Madrid. Y ¿usted le conocÃa de hace tiempo?
—SÃ; yo le conocÃa desde la intentona de Porlier. Yo fui como emisario de Porlier a ver al Empecinado a su finca de Castrillo de Duero, y allà hablamos Aviraneta, él y yo.
Se fueron Iscar y el canónigo Molinedo; yo subà al campanario y estuve contemplando Sevilla, iluminada por los últimos rayos del sol.
Al dÃa siguiente, por la mañana, al despertar, experimenté la desagradable sorpresa de ver a un fraile dominico que entraba en mi cuarto, acompañado del sargento guardalmacén.
Era un fraile grueso, panzudo, con un aire de ballenato putrefacto, las barbas rubias, el pelo rojo y ensortijado, que parecÃa hecho con virutas, y los ojos de miope.