La ruta del aventurero
La ruta del aventurero —Pues yo he venido disfrazada de soldado a darle un papel a mi novio, en el que le explicaba por dónde se podÃa escapar; pero precisamente esta misma noche le han sacado de Sevilla. Al saberlo he intentado marcharme; pero me he encontrado la puerta cerrada, y para que no me vieran me he metido aquÃ.
—Pues le va a usted a ser muy difÃcil salir. ¿No traÃa usted ropa de mujer?
—No.
—Veremos qué se hace. Suba usted.
La muchacha no era melindrosa. Nos repartimos los colchones, y ella durmió en la alcoba, y yo, en el gabinete.
Al otro dÃa la Tránsito, asà se llamaba la chica, arregló el cuarto y lo limpió, mientras estaba la puerta de la torre cerrada. Después tuvo que subir al campanario y pasar el dÃa allÃ.