La ruta del aventurero
La ruta del aventurero —No importa. Mac-Clair será un inglés que ha vivido en España y en Francia y que no quiere hablar su idioma. Un inglés antiinglés de la escuela de nuestro lord Byron.
Llegaron en el bote a la playa, desembarcaron, encallaron la lancha en la arena y entraron en el lazareto. Dejaron la pala y el pico en un rincón y leyeron los papeles del muerto. PodÃan servir para el Capitán. Al revisar los documentos Thompson encontró un sobre pesado. TenÃa dentro veinte libras esterlinas.
—Se ha muerto Mac-Clair y la situación mejora —dijo Thompson.
—Mac-Clair ahora soy yo —replicó el Capitán—. No se le ocurra a usted decir que ha muerto.
—Ya que usted se empeña, lo haré asÃ. Me acostumbraré a llamar al muerto el Coronel. El pobre Coronel tenÃa mala suerte.
Al dÃa siguiente Thompson y el Capitán salieron a pescar como de costumbre.
Asà estuvieron viviendo un mes, aislados, sin hablar con nadie.
DifÃcil hubiera sido encontrar otros hombres tan obedientes a las órdenes dadas por las autoridades. No se acercaban al pueblo con el menor pretexto.