Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval —Porque el libro ese se lo he arreglado yo.
—Pero usted no lo ha escrito.
—No; pero creo que el borrador no lo escribió tampoco ella.
—Pues ¿quién lo hizo?
—Por mis averiguaciones, lo hizo un joven valenciano, supongo su novio o su amante, que se marchó enfermo a su tierra y debió de morir allá.
—¿Y por qué lo supone usted?
—¿Usted piensa que una madrileña va a emplear giros valencianos en la expresión?
—¿Y ella los empleaba?
—SÃ. Hasta el punto de que yo le dije: «Es raro que usted emplee estos giros valencianos en sus escritos». Ella se azoró un poco y luego replicó: «No, no es raro, porque yo he vivido en Valencia y tenÃamos un amigo de casa, un señor viejo, que nos visitaba todos los dÃas». Luego me enteré y he visto que no hay tal, que no ha vivido en Valencia y que el señor viejo no era tal viejo, sino un jovencito.
—Bien; pero todas esas cosas no pasan de ser suposiciones, porque ahora mismo Rosa escribe artÃculos que están muy bien.
—Se los escribirá alguno. No es que no tenga talento y audacia para escribir, pero le falta cultura. La verdad es que no ha leÃdo nunca nada ni sabe nada.
—¿Y la carrera?