Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval —Yo vine a Madrid hace ya muchos años y estudié el bachillerato en el Instituto del Cardenal Cisneros con un profesor que se llamaba Serrano Fatigati. TenÃa un amigo que era una bala perdida como yo. Una noche los dos fuimos al teatro de Lara, y al pasar por aquÃ, por la calle del Pez, por entre las barracas, una vieja muy vieja, que hacÃa la carrera, nos paró y le dijo a mi amigo:
»—Anda, ven, que tengo el cuerpo muy serrano.
»Y él contestó:
»—SÃ; Serrano Fatigati.
—¿Y dijo de verdad cuerpo? —preguntó Rosa.
—Es usted la malicia personificada —contestó Pastelillos—; no dijo cuerpo, no.
Rosa, al oÃr esto, se echó a reÃr escandalosamente.
A eso de las once avisaron a nuestras damas, que las esperaban a la puerta en auto, y se marcharon las dos.
A la mañana siguiente vi que el joven Santovenia hablaba constantemente de Rosa Cruz. Se conoce que le habÃa hecho efecto.
Dos o tres dÃas después, la escritora estuvo en la imprenta. Me preguntó por Santovenia y le conté su vida. Luego hablamos de Aurora Ferrer. Ella la tenÃa por una mujer interesantÃsima.