Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval El de los collares mostró una sortija con unos brillantes.
El del bar Edén la tomó en la mano y preguntó con gravedad:
—¿Y cuánto vale esto?
—Mil quinientas pesetas.
—Pues, hijo, es regalado —contestó en tono serio, que parecía ocultar la chunga.
En esto llamaron a la puerta y entró el médico.
—¡Hola, doctor! ¿Qué hay, doctor? —le preguntaron hombres y mujeres.
—Lo que ustedes digan —contestó sonriendo el aludido.
El médico se acercó a la Pepa, y esta fue con él al cuarto de la andaluza recién llegada. Se oyó la conversación con la enferma, y poco después apareció el médico en el comedor.
—¿Qué? —le preguntaron—. ¿Tiene algo grave?
—Nada. Un poco de catarro…; que tome aspirina y agua con limón…; es cosa de un par de días.
—¿Quiere usted una copa, doctor? —le preguntó la Pepa.
—No. Estoy a régimen. Me voy porque me esperan.