Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval Antes de salir apareció la «señora» doña Elena, que aprovechó la ocasión para sermonear al médico y reprocharle su impiedad. Le hablaba, como a todo el mundo, de tú. El médico se reÃa.
—Bueno; ya está abierto el salón —dijo la «señora» a las tres mujeres.
Se oyó al médico y a doña Elena que bajaban las escaleras discutiendo. Salieron después las mujeres y los dos «mariposos».
—Esta «señora» es lo más notable de la casa —dijo la Pepa.
—¿Y esas mujeres?
—¡Esas! Son como caballos.
—¿Brutas?
—¡Uf!…; para la gente que tienen que tratar están bien.
Después de decir esto, la Pepa fue al armario, sacó un tubo de aspirina y de él una tableta, llenó un vaso de agua y marchó al cuarto de la enferma.
—En la medicina no hay más que tres remedios —saltó de pronto el encargado del bar Edén, sintiéndose Hipócrates o Galeno.
—¿Tres nada más? —preguntó Latorre.
—SÃ, señor; nada más que tres —contestó el otro con seriedad—. Para la cabeza, la aspirina; de la cabeza hasta la cintura, el bicarbonato, y de la cintura para abajo, el permanganato.