Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval Después de esta excursión comenzó la temporada de Madrid en gran «estrella», y al terminarla le ofrecieron una contrata para América en condiciones magníficas: viajes pagados, mil pesetas por noche, un tanto por ciento en los beneficios. Para una mujer como la Puri, que no había de hacer tonterías, era la fortuna, la vida asegurada.
Llegaron hasta Madrid las noticias de sus éxitos en los pueblos de América: retratos a toda plana en los periódicos, coronas de flores, discursos, etc.
Latorre y Mercedes, la hija de Pastelillos, celebraban mucho estos éxitos; Carlos, el hijo del prestamista, fruncía el ceño cuando oía hablar de la «estrella».
Golfín, que se mostraba despechado y envidioso, parece que decía: «Si yo no le hubiera enseñado a ser un poco cómica, esa mujer cantaría como un gramófono».
Pura Doni, después de pasar un año en la América latina y de forrarse de dinero, estuvo algún tiempo en Los Ángeles, donde hizo una película; luego en París y en Berlín, y volvió a Madrid en plena gloria.