Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval GolfÃn recurrió a su amigo Valdés, que tenÃa mucha influencia en el dictador, y consiguió que este le enviara a un Gobierno civil de más importancia que el de antes.
Se manejó en el nuevo Gobierno civil con más prudencia, pero no tuvo éxito. Republicanos y socialistas estaban envalentonados y ya no habÃa manera de dominarlos.
GolfÃn pretendió a una viuda rica; ella le tomó en broma y se rio de él.
El gobernador, en vista del fracaso, se puso a ver si dominaba el pueblo; no habÃa modo. Lo hiciera bien o lo hiciera mal, no podÃa acabar con la hostilidad contra el Gobierno y contra él.
En esto vino la caÃda de la dictadura, y GolfÃn tuvo que presentar la dimisión. El hecho le produjo un gran asombro.
Al volver a Madrid, a sus explicaciones en familia, su padre no hizo más que oponer una sonrisa burlona.
Su amigo Pepe Valdés aseguraba que el dictador volverÃa y que el tiempo que estuviera alejado del Gobierno serÃa muy corto.
—Si sigue la monarquÃa, la dictadura no la quita nadie —añadÃa Valdés—. Se marchará este dictador y vendrá otro, pero la dictadura quedará como un hábito.
—¿Y si viene la República?