Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval Los hijos del coronel García Heredia, Enrique y Luis, estaban casi constantemente en casa de los Hinojosas; eran amigos de Carlos, y el mayor, Enrique, novio un poco de ocultis de María Luz. El general Heredia, abuelo de Enrique, viejo bondadoso, protegía los amores de los dos chicos.
A doña Pilar este noviazgo no le hacía mucha gracia. Ella quería casar a su hija segunda, como a la mayor, con algún rico.
Alguna vez le dijo claramente a Enrique, que tendía a acompañar con frecuencia a María Luz:
—Mira, Enriquito, no quiero que vengas siempre con nosotras, porque esto perjudica a una muchacha.
El pobre chico se iba como perro azotado.
La familia de Hinojosa había, hecho un esfuerzo para casar bien a Pilar. No podían hacer el mismo por María Luz. Las rentas disminuían por distintas causas.
María Luz iba al teatro; al Real, a butaca y a veces a palcos por asientos; iba también al Español, a la Zarzuela, a Apolo, y en el verano, a los jardines del Retiro.
Allá adonde fuese aparecía Enriquito como la sombra.
La hostilidad de su madre por su novio, a ella no le molestaba ni a él tampoco. Tenían la seguridad de ser fieles el uno al otro.