Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval María Luz estaba contenta con su vida y con la perspectiva de casarse con Enrique. No era un partido muy brillante, pero ella le quería, y él tenía por ella un entusiasmo loco. Ninguno de los dos aspiraba más que a una posición modesta.
La madre de María Luz se oponía y hablaba de que Enrique era un enteco, y añadía:
—Eso del contigo pan y cebolla se acabó ya, y el casarse solo por amor, también. Por eso dice la gente:
Quien se case por amores
ha de vivir con dolores.
María Luz y Enrique se reían de estos refranes.
En esto vino un motivo de ruina y de descrédito a la casa. Don Carlos, con toda su seriedad y todas sus fórmulas oratorias, sus «yo entiendo» y sus «si que también», se largó de Madrid con una mujer después de haber empeñado algunos títulos de la Deuda.