Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval Por lo que se supo más tarde, don Carlos y un amigo suyo, don Antonio, dos Tenorios más que cincuentones, fueron una noche a un teatrillo del centro y convidaron a cenar a unas coristas. El convite se complicó de tal modo, que los dos viejos don Juanes creyeron haber hecho una conquista; sacaron del teatro a las figurantas, que habían rodado más que coches de punto, y las instalaron en un piso a cada una. Don Carlos, el padre de María Luz, comprendió que, «bajo el prisma» de la aventura, aquello no quedaba completo y «entendió» que debía abandonar a la familia, llevándose antes los cuartos.
Doña Pilar vendió unas pequeñas propiedades que tenía en Valladolid y, por influencia del vecino influyente don Pedro, pudo colocar a Carlitos en un ministerio.
Se decidió que María Luz se examinara en el Conservatorio para hacerse profesora de piano y que diera lecciones. Con este motivo se aplazaría también su matrimonio con Enrique. La familia de este había tenido un quebranto de fortuna.
María Luz terminó pronto sus cursos y comenzó a ayudar a la familia dando lecciones de piano y de canto.
Carlos daba una parte de su sueldo a su madre.