Locuras de Carnaval
Locuras de Carnaval —¿Y qué tendrÃa yo que hacer? —preguntó doña Isabel al policÃa.
—Usted pregúntele a su hijo si ha firmado algo en falso, con otro nombre o cambiando la cantidad, y si ha firmado, recoja usted el documento, pagando lo que sea. Respecto a las deudas, se puede zafar de ellas marchándose de aquÃ, porque eso no se persigue judicialmente.
Doña Isabel dio una gratificación a don Pepe, que se fue satisfecho. Después de devorar su vergüenza, tuvo con su hijo una explicación borrascosa.
Luis empleó todos sus recursos de hombre embustero; dijo que se iba a suicidar, y acabó confesándolo todo y llorando.
La madre explicó a Enrique lo que ocurrÃa.
—¿Qué hacemos? —le preguntó.
—Vamos a escribir a ese marqués; le diremos que Luis está enfermo y que nos indique qué debe y a quién debe.
Se hizo asÃ, y los dÃas siguientes fueron apareciendo acreedores en la casa con pagarés y recibos. Con los intereses verdaderos y falsos y con los que amenazaban denunciar a Luis por estafador ascendÃa la suma que habÃa que pagar a más de sesenta mil pesetas.
—¿Y qué se hace? —exclamó doña Isabel.